(Por Gianni in Testa)
Resulta casi imposible, no identificarse con ella cuando te atiende al otro lado del teléfono. Su voz de niña es firme y clara, llena de orgullo. Como casi todos los ciclistas (y una buena parte de compatriotas), le ha tocado abrirse camino en la vida de las maneras más arduas. Para hacer realidad su sueño, ha movido cielo y tierra y no ha dejado puertas sin tocar. Una existencia ausente de lujos y con no pocos sacrificios y privaciones, le ha forjado a fuego en el crisol de la vida. Se sabe, con dos palabras que te dice, que es una ganadora, una triunfadora, alguien que no será inferior a la cita que se puso con el destino.
Pienso, al ver su foto, si estos no son los ejemplos positivos que necesita la sociedad de nuestro país, si en vez de que las madres Colombianas duerman a sus hijos cada noche, mientras presencian en la televisión los crímenes más abominables y horrendos de tanto asesino psicópata, pudieran escuchar y ver las historias de vida, de lucha y de superación de mujeres como Jessenia, quizás sus hijos tendrían esos modelos que necesitamos en Colombia, para demostrarnos a nosotros que existen otros caminos para soñar, para lograr lo que se quiere. Que no es necesario recurrir a la violencia o al delito, que tenemos que alejar todas las noches a nuestra juventud de esos espejos vergonzosos y abominables y ponerlos en cambio, en frente de estos valiosos jóvenes.

