(Por Carlos A. Duarte*)
Como un ventarrón pasaron por los diarios nacionales los positivos de cuatro ciclistas en el pasado Clásico RCN y los dudosos hechos en torno a la elusión de Aristóbulo Cala de un control anti-doping tras ganar la Clásica de Cómbita y la desvinculación de Carlos Ospina del Orgullo Antioqueño tras encontrarse una sustancia irregular no autorizada por el médico, merced a un control realizar dentro del propio equipo.
No negamos nuestros orígenes: este modesto blog de ciclismo surgió a causa del desazón que nos originan los comunicadores que hacen seguimiento al bello deporte del ciclismo. Lo que nos molesta y no podemos aceptar es la posición blanda ante las autoridades deportivas y el manejo que hacen sobre noticias de dopaje. Nos repugna ese contubernio que hay entre algunos miembros de la Federación, ciertos directores de los equipos y periodistas, que quien sabe a costa de qué renuncian a su expreso deber de mantener bien informados a la sociedad colombiana.
Un buen periodista no es el que consigue la “chiva” del año, ni aquel que capta desde la cuneta el momento del ataque que define una carrera, ni el primero que recoge en meta las impresiones del ganador. No, un periodista honra su posición manteniendo una postura crítica frente a los asuntos que fuerzas oscuras no quieren que salgan a la luz pública.